Sin categoría

La biografía de Beto: una historia de hallazgos y de pérdidas

“Él no se llama Alberto ni Humberto, se llama Beto. Y es un genio perdido”. Así describe su padre al sujeto que ha despertado tanto interés entre los bogotanos.

Este joven de 25 años, estudiante de Artes Plásticas, es oriundo de Cúcuta, Norte de Santander, y desde que pudo mover sus manos por primera vez, reconociendo los primeros síntomas con que nos recibe el mundo, se postuló como un buscador implacable. A su padre, por ejemplo, lo reconoció entre la multitud de sujetos que rodeaban la cuna.

El llanto de Beto nunca fue estruendoso ni desesperado. A pesar de la inmovilidad de los recién nacidos, él encontraba la forma de hacerse entender con sus ojos inmensos, que parpadeaban llamando a su mamá, como si ya hubiera leído la técnica en La escafandra y la mariposa. Tenía conocimiento de dónde estaba su chupo, su llama-dientes, su conejo de felpa.

Nunca pidió ayuda para encontrar sus juguetes ni para conseguir amigos. Desde el jardín se perfilaba como un líder invisible, incapaz de alzar su voz para argumentar sus ideas, pero increíblemente hábil para encontrar soluciones.

Tímido pero confiado, Beto fue incrementando su habilidad y con apenas cinco años ya era un duro para jugar “¿Dónde está Javier?”, ese inolvidable juego que movilizó a tantos colombianos a finales de los ochentas.

En los noventa Beto comenzó a sentir el precio de su poder cuando se convirtió en el centro de su círculo social. Su familia lo utilizaba, y lo que en los niños es divertido –el ser convertidos en los mensajeros de sus padres- para Beto empezó a ser una agonía. Su don para hacer hallazgos se incrementaba mientras su capacidad geoespacial se iba viendo seriamente disminuida.

Eran tantas las vueltas que tenía que hacer, y tan complejo el mundo en el que vivía –el frenético movimiento comercial en la frontera con Venezuela-, que Beto empezó a perderse, primero en ocasiones aisladas, y al terminar el bachillerato, casi de manera permanente. Sumergido en los libros de J.K. Rowling, esperando cumplir el deseo de ser el buscador del Quidditch, Beto pasó de ser un sujeto tímido a estar sumergido en el aislamiento.

En un desesperado intento por huir, decidió irse a estudiar en Bogotá. Cúcuta era un cuarto muy pequeño para lo que Beto soñaba. Con la verraquera que caracteriza a los norte-santandereanos, llegó a guerrearse un espacio.

Sin embargo, el fuerte problema de ubicación que tenía lo sumergió en un profundo desasosiego. “Me acuerdo mucho de cuando me llamo y me dijo –mami, hace una semana no sé dónde estoy-”, dice su madre con la mirada encharcada, apenas secándose con el borde de su delantal. Esa llamada fue la razón para que sus padres regresaran al lado de Beto.

Una vez se reunió la familia en Bogotá, el chico entró a estudiar Artes Plásticas para trabajar en su obra “Donde termina el agua”, un performance de los terminales de buses de la capital, a donde suelen llegar los inmigrantes perdidos. El proyecto reflexiona sobre el desordenado crecimiento de las ciudades que, al consumir los pueblos que las rodean, pierden la lógica en la nomenclatura de las direcciones.

Pero a pesar del éxito de su iniciativa, para Beto los problemas continuaban. “Le compramos mapas de la ciudad y se los engrapamos en los cuadernos, pero todo era inútil”, explica su padre con el aire nostálgico de los cincuentones jubilados.

De búsqueda en búsqueda Beto fue contratado hace un año en Atrápalo Colombia, una agencia de entretenimiento online española, que lo ha galardonado como empleado del mes durante todo el 2011, en honor a su impecable espíritu de búsqueda.

Beto se ha ganado el afecto de sus compañeros de trabajo al punto de movilizar a más de 16 mil personas, que hoy lo siguen buscando desesperadamente.

Así es Beto, un sujeto inquieto, amante de los mariscos, los rompecabezas, la naturaleza y El correcaminos. Un investigador curioso, demasiado perdido y brillante como para renunciar a su búsqueda.

Comentarios


En esta web utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte información relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.